Taller de los Sentidos en Zaragoza

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Durante los días 8 y 15 de mayo, se ha celebrado en el Aula de medio ambiente urbano La Calle Indiscreta de Zaragoza, un ciclo de iniciación al mundo que relaciona los sentidos y la alimentación. La actividad se enmarcaba dentro de la formación de Monitores de Slowfood para la realización de actividades educativas en escuelas infantiles y otros centros sociales. Se presentó el kit sensorial educativo de Slowfood, siendo el Convivium Insula Barataria de Zaragoza el organizador de las jornadas. La actividad del convivium en este terreno ha comenzado a realizarse durante el año 2010 en diversos centros sociales de la ciudad de Zaragoza y alrededores. Asimismo, en la escuela Gaspar Remiro de Epila, dentro del proyecto de creación de comedores escolares con una adecuada formación en el terreno de la alimentación, se ha comenzado la impartición de talleres sensoriales con niños en edades de 3 a 7 años.

El Curso comenzó de la mano del profesor de cocina del IES Miralbueno Luis Berzosa que indicó que el objetivo del curso era suministrar pequeñas, pero básicas nociones de aproximación a la cata. Indicó que a través del juego y la participación, los asistentes tendrían la oportunidad de entrenarse en el mundo sensorial y adquirir un vocabulario de cata.

LA VISTA Y EL GUSTO

El curso siguió con la intervención de la Bióloga Amparo Llamazares Ortega, que desempeña su trabajo profesional en el Centro de Transferencia Agroalimentaria de Movera.

La profesora estuvo trabajando con los alumnos, en los aspectos sensoriales de la vista y del gusto en el mundo de la alimentación. La labor de esta Bióloga con la conocida cebolla de Fuentes y otras frutas y hortalizas, han acreditado a Amparo como una gran profesional, siempre dispuesta a elevar los conocimientos de la población.

En las fotos que siguen, vemos a los alumnos, seguir atentamente las explicaciones de Amparo. Indudablemente la vista es hoy uno de los aspectos claves del poder atractivo de los alimentos, siendo necesario comprender cada uno de los elementos claves del color y de la naturaleza de los colores, para profundizar en nuestros conocimientos y nuestra capacidad crítica. Con unas reglas medidoras de las gamas del color comenzó desgranándonos el color de las manzanas y su significado, respecto a la maduración.

Los alumnos siguen atentamente las explicaciones de la Bióloga Amparo Llamazaressobre el estado de maduración de las manzanas , partiendo de su color.

Los sabores de lo dulce, salado, ácido y amargo se aprenden a través de las papilas sensoriales que se sitúan en nuestra lengua. En el curso se aprecia también el umami, como potenciador del sabor.

AROMAS TACTO Y OIDO

El día 15 fue Isabel Guerrero quien nos deleitó con una clase relativa a los aspectos sensoriales e irracionales de los aromas. Comenzó la clase explicándonos los mecanismos de la memoria olfativa y lanecesidad de preservar este sentido, que es atacado por los contextos olfativos y la falta de concentración en la ajetreada sociedad de la prisa. Posteriormente nos adentró en el mundo de los aromas ligados a la naturaleza viva que son el mundo de las plantas, del cual forman parte los alimentos y de los perfumes, a los que se dedica, a través de su escuela olfativaEnaromarse. Pronto comenzamos las prácticas sensoriales con los olores de clavo, canela y nuez moscada que algunos rememoraban a través de episodios relacionales como la evocación de color, texturas y eventos. Se sucedieron los olores de hierbas como el tomillo e hinojo de nuestros montes (hubo trampa con el musgo de encina desagradable) y que sirven de aromatizantes en nuestra comida y terminamos con aromas florales como el jazmin, azahar y violeta que se sirven en ensaladas o envolviendo a las trufas de chocolate y caramelos. Pronto debimos oler a café y ya detenernos para borrar de nuestra pituitaria tanto aroma intenso y fantástico … que luego se sucedería con el litchi, vainilla y grosella. Todo un mundo de evocaciones al que nadie permanecía indiferente.

Si la clase de aromas nos habia dejado perfumados de un mundo tan ajeno al urbano, cual es el de la naturaleza viva de los alimentos, pronto se suscitó un debate sobre la necesidad de la sociedad de la calma para poder apreciar la convivencia del hombre y de la naturaleza. Una sociedad que reclama, incluso poner fin a los ruidos persistentes, como modo de apreciar el mundo de los sentidos. Algo que Isabel Guerrero nos lo demostró en vivo a través de un experimento polisensorial. Todos pudimos comprobar la pérdida de placer en la degustación de una galleta cuya textura, formas, sabores y crujiente forma, ideales en su comienzo, terminaron por desaparecer. Lo hizo comparando la ingesta en silencio de esa galleta, con la de otra situación seguida, en la que provocó unos ruidos molestos que son similares a los que se detectan en cualquier cafetería urbana de nuestras ruidosas urbes.

La verdad es que todo el mundo se quedó con el más y más y mucho más!!! Y es que Luis, Amparo e Isabel ya son unos buenos embajadores de cuanto intentamos establecer en Slowfood. Como decía una compañera … Isabel, con su defensa de Slow … nos puso la carne de gallina. Otra sensación más de nuestra rica experiencia de iniciación sensorial.

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